Sáenz de Santamaría ensalza el papel de la comunidad en el modelo territorial

  • La vicepresidenta cree que la región es "garantía de pluralidad en la igualdad"

  • Respalda a Moreno en sus críticas a la gestión de Díaz pese a reconocer que hay infrafinanciación

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En la campaña del referéndum sobre el proceso autonómico andaluz de 1980, Alianza Popular pidió el voto en blanco o la abstención. Un cuarto de siglo después, una joven Soraya Sáenz de Santamaría estuvo en "la cocina" de las negociaciones que desembocaron en el Estatuto de 2007. La vicepresidenta del Gobierno, que tenía seis años en aquel histórico 4-D, es un ejemplo del cambio de mentalidad experimentado por el centroderecha español sobre el asunto autonómico. "Andalucía es un ejemplo de garantía de pluralidad en la unidad", aseguró Sáenz de Santamaría en un coloquio organizado en Sevilla para conmemorar la efeméride de aquellas movilizaciones, que cumplen cuatro décadas en dos semanas.

El anfitrión de la vicepresidenta fue Juanma Moreno, que coge el testigo de Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez en este ciclo organizado por la Cadena Ser por donde todavía tienen que pasar Juan Marín y Susana Díaz. Para el líder del PP andaluz, que tenía siete años en diciembre del 77, las movilizaciones del 4-D fueron una "explosión reivindicativa" en un momento político en el que la "autonomía se identificaba con la democracia". "Andalucía quería ser igual que las demás", señaló el dirigente andaluz, que coincidió con su jefa en valorar positivamente los efectos del autogobierno en la región.

"Se necesita autogobierno, pero también un buen gobierno", incidió la vicepresidenta, que ensalzó la "lealtad" de Andalucía al "proyecto común que es España". Una lealtad que, según Sáenz de Santamaría, es el "pegamento" del "segundo Estado más descentralizado del mundo, sólo por detrás de Alemania", manifestó la número dos de Mariano Rajoy aludiendo a un estudio de la Universidad de Oxford.

Sáenz de Santamaría también se refirió a uno de los temas candentes de la actualidad política andaluza al insistir en la necesidad de reformar el sistema de financiación, prioridad también para el Gobierno socialista de Susana Díaz. Sin embargo, no ha dejado pasar la ocasión para recordar que el sistema actual salió de un pacto de José Luis Rodríguez Zapatero con los entonces nacionalistas de ERC.

Por ese motivo, tanto Sáenz de Santamaría como Moreno han hecho hincapié en la necesidad de buscar un acuerdo entre los dos grandes partidos para poner en marcha la remodelación del reparto de fondos estatales entre las autonomías, tal y como se acordó en la Conferencia de Presidentes de principios de año. "Indudablemente", dijo la vicepresidenta, hay que cambiar el modelo de financiación, "pero también estaría muy bien que se tenga la capacidad administrativa y política para ejecutar el dinero que se recibe".

Según los dos dirigentes populares, PP y PSOE deberían también ser capaces de llegar a acuerdos para poner en marcha la reforma de la Constitución. Pedro Sánchez le arrancó este compromiso a Mariano Rajoy para darle su apoyo para aplicar el 155 en Cataluña, pero ayer Sáenz de Santamaría reconoció que será necesaria la adhesión de más partidos. Esta postura es razonable si se tiene en cuenta que para hacer una remodelación de calado en la Carta Magna sería necesaria la aprobación del nuevo texto en un referéndum.

La vicepresidenta explicó que su apuesta es trabajar "en la línea de Juncker -el presidente de la Comisión Europea- y no de Junqueras", es decir, que la reforma de la Constitución no está pensada para "contentar a los independentistas".

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