La Policía busca el lugar en el que se abandonó el cadáver de Mari Luz

  • El informe preliminar de la autopsia ya está en manos del juez de instrucción, que ha decretado el secreto de sumario · Unos 300 onubenses se concentran a las puertas del Ayuntamiento en señal de duelo

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La aparición del cadáver de la pequeña Mari Luz Cortés flotando en las aguas de la ría de Huelva, en la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, marca un punto de partida para que los investigadores puedan aclarar las circunstancias en las que murió la niña. El estudio a fondo del escenario del hallazgo y la búsqueda del lugar en el que se abandonó el cadáver son las principales frentes.

El informe preliminar de la autopsia practicada al cuerpo de Mari Luz por los forenses del Instituto de Medicina Legal (con la presencia de un equipo de la Comisaría General de la Policía Científica desplazado desde Madrid), que se prolongó durante catorce horas consecutivas, está ya en manos del Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva, en el que recayó el caso y que ha decretado, de momento, el secreto de las actuaciones.

Aún están pendientes varios informes y pruebas necesarios, para que los forenses puedan ofrecer conclusiones determinantes sobre el fallecimiento de la pequeña, a la que Huelva entera, con sus padres, Juan José Cortés e Irene Suárez al frente, ha buscado sin descanso desde que el pasado 13 de enero desapareció a pocos metros de su casa, en la barriada de El Torrejón. Las pruebas de ADN llegarán, por su parte, en el plazo de 24 horas.

El escenario de la investigación se volvía a situar ayer en los alrededores del muelle de la Refinería de Cepsa, el lugar en el que apareció el cuerpo. Los alrededores de este punto volvían ayer a rastrearse por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de los bomberos. Al tiempo transcurrido desde la desaparición de Mari Luz, se suma la dificultad de que el agua haya podido borrar posibles huellas. Aún así, cabe la esperanza de que el cuerpo de la niña o su ropa -conservaba incluso las botas que calzaba cuando desapareció- puedan aportar algún dato.

En un segundo frente, la gran incógnita está en la zona en la que los responsables del secuestro y la muerte de la pequeña abandonaron el cuerpo. Según ha podido saber este diario, la Policía ha solicitado ya la colaboración de expertos en mareas de la Universidad de Huelva para tratar de establecer un perímetro aproximado del lugar del que procedía la niña para avanzar en la investigación.

Aunque de momento no se ha establecido la fecha de la muerte de Mari Luz, el avanzado estado de descomposición del cuerpo apunta que el fallecimiento no se produjo en fechas recientes, sino en las primeras semanas tras la desaparición y que el cadáver pudo estar buena parte del tiempo en un medio húmedo y expuesto al sol.

Las partes que no estaban cubiertas por ropa (las manos, el rostro y las rodillas) son las que han aparecido más deterioradas y alteradas, tanto por la exposición externa como por posibles rozamientos o golpes que pudo sufrir en el arrastre del agua. La cabeza de la niña presenta indicios de contusiones (pueden ser anteriores o posteriores a la muerte) y algunas zonas de la piel están más oscurecidas, circunstancia que podría deberse precisamente, según fuentes consultadas por este diario, a la exposición al sol.

La descomposición del cuerpo de la pequeña Mari Luz ha hecho inviable que, al menos a la vista, hayan quedado marcas de indicios de violencia.

Un día después de la fatal noticia, los paisanos de Mari Luz se reunieron al mediodía de ayer en una concentración silenciosa en la Plaza de la Constitución adyacente al Ayuntamiento de la capital onubense. Más de trescientas personas mostraron su solidaridad con la familia Cortés-Suárez, entre ellos los representantes municipales. El alcalde, Pedro Rodríguez señaló el inicio de cinco minutos de silencio que culminaron en un aplauso de los asistentes.

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