El PSOE andaluz teme a Salgado

  • La Junta considera seriamente rechazar el nuevo sistema de financiación si se incluyen los criterios catalanes · Los socialistas se consideran respaldados por Manuel Chaves, pero siguen sin hablar con la vicepresidenta

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El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, explicó el lunes a uno de sus consejeros que estaba "muy preocupado" por el giro que parecen haber tomado las negociaciones sobre el nuevo sistema de financiación autonómica. Desde la dirección del PSOE andaluz se indicó ayer que se está considerando seriamente que Andalucía no participe en el nuevo sistema si la vicepresidenta de Economía, Elena Salgado, cambia sustancialmente el modelo que Pedro Solbes presentó en el mes de diciembre. Esto deja en evidencia un hecho: que las posiciones de Manuel Chaves y Elena Salgado, en el seno del Gobierno, pueden ser diferentes. Y es que "pueden" porque, de momento, nadie en el Gobierno andaluz sabe qué hará, finalmente, la vicepresidenta porque aún no han hablado con ella.

Un destacado miembro de la dirección del PSOE andaluz aseguró que "no hemos hablado con ella, pero sabemos de modo indirecto que puede incluir el criterio catalán de modo que en el reparto prime las cantidades que cada comunidad aporten a la bolsa común". "Si es así -mantuvieron- Andalucía no va a estar; ya le dijimos que no a Felipe González y a Aznar". En efecto, la Junta no se sumó en 1993 al primer sistema de financiación que incluyó la corresponsabilidad fiscal (se cedió el 15% a las comunidades autónomas) ni a la de José María Aznar en 1997.

Según la información "indirecta" de los socialistas andaluces, ahora comienza a barajarse un nuevo concepto de reparto que considera que aquellas comunidades que recauden más en sus territorios salgan privilegiadas en el nuevo sistema, lo que acabaría con el principio de solidaridad.

La preocupación de los socialistas andaluces es que "en Madrid" comienza a tener éxito la tesis de que "Andalucía ya ha recibido demasiado". Se trata de la devolución de la deuda histórica y del mandato estatutario de que la inversión pública del Gobierno central sea proporcional a la población, que, en realidad, son dos asuntos pactados en la redacción del nuevo Estatuto de Autonomía.

Tras haber conversado con varios miembros de la dirección socialista y del Gobierno andaluz, la conclusión es que el apoyo que Manuel Chaves ofreció a la propuesta andaluza no significa, exactamente, un respaldo del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, donde la vicepresidenta Elena Salgado será, finalmente, quien presente los números en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que debe producirse antes del 15 de julio. Chaves fue muy claro el lunes pasado en la Casa Rosa después de reunirse con Griñán: "La posición andaluza es la mejor garantía de que el nuevo sistema será justo y solidario". Y más: "Andalucía es la columna vertebral del país para garantizar la igualdad".

Sin embargo, será Elena Salgado la que lleve el tramo final de la negociación y, de momento, no ha hablado con el presidente andaluz, José Antonio Griñán. De hecho, éste fue bastante duro el lunes pasado cuando, en su estilo, al ser interrogado sobre ello, dijo a los periodistas: "No tengo ningún inconveniente en reunirme (con la vicepresidenta), pero también lo puede hacer mi gente". Un hecho curioso es que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijoó, sí mantendrá un encuentro hoy con la vicepresidenta. Ayer lo hizo con Manuel Chaves. Es más, Griñán, ese mismo lunes, afirmó: "En este aspecto, sólo me siento acompañado por el Partido Socialista Obrero Español de Andalucía". Y lo dijo tanto por la falta de apoyos del PP e IU a las reivindicaciones andaluzas, como al resto del partido.

Antes de la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, el Gobierno andaluz comparecerá en el Parlamento para explicar su postura ante el nuevo sistema. En teoría debe ser antes del 15 de julio, que es cuando termina la fecha dada por José Luis Rodríguez Zapatero para cerrar este asunto. Sin embargo, los partidos catalanes ya comenzaron a hablar ayer que la reunión se puede retrasar hasta el 1 de agosto. El presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, llegó a defender ayer, que si el acuerdo no gusta a la Generalitat, habrá que ir a un "concierto" como el de Navarra y el País Vasco. Las elecciones catalanas son en noviembre de 2010, y éste será un asunto clave en la campaña.

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