Larga vida al lince

  • El felino, que en 2014 dejó atrás la categoría de especie en extinción, aumentó su implantación el año pasado.

El censo de linces en la Península Ibérica alcanzó los 404 ejemplares en 2015. De ellos, 361 se encontraban en Andalucía. Los datos están recogidos en un informe sobre el censo elaborado por el programa Life+Iberlince y firmado por el coordinador del Plan de Recuperación, Miguel Ángel Simón. El estudio se ha hecho público en el V Seminario Internacional sobre la Conservación del Lince, que reúne en Sevilla a más de 250 representantes de colectivos y asociaciones, propietarios y gestores de fincas, técnicos, científicos y socios del Life+Iberlince.

Por primera vez se incluyen los ejemplares que viven fuera de Andalucía, zonas en las que desde 2014 se están llevando a cabo reintroducciones de linces para que se asienten las poblaciones. La mayoría de ejemplares de linces ibéricos (Lynx pardinus) viven en Andalucía, un total de 361, 34 más que en 2014 y 267 más que en 2002, cuando se elaboró el primer censo.

La población de Sierra Morena, que incluye los parques naturales de Cardeña (Córdoba) y Andújar (Jaén) y las áreas de reintroducción de Guadalmellato y Guarrizas, es la más abundante, con 285 ejemplares. En el área de Doñana-Aljarafe, en las provincias de Huelva y Sevilla, que no es un núcleo tan bien definido como el de Sierra Morena, se han censado 76 linces.

Fuera de Andalucía, se han censado 43 linces: 16 en la zona de Matachel (Badajoz), 10 en el valle del Guadiana (Portugal), 8 en los Montes de Toledo, 5 en Sierra Morena oriental y 4 en Sierra Morena occidental.

El informe también ofrece datos sobre la mortalidad de linces en Andalucía, y concluye que en 2015 diez murieron por atropello, cinco por causas desconocidas, dos por enfermedad, dos por furtivismo, dos por peleas y uno ahogado. Destaca la reducción de la mortalidad por atropello con respecto a 2014, año en el que murieron por esta causa 21 ejemplares.

En sus conclusiones, el informe alerta de que la dinámica de las poblaciones de lince ibérico sigue estando "muy afectada" por la nueva cepa de la enfermedad hemorrágica (EHVb) que ha provocado una disminución notable de las poblaciones de conejo silvestre, el principal alimento de los linces. Esta falta de conejos afecta especialmente a las áreas de Cardeña-Andújar y Doñana-Aljarafe, lo que obliga a los linces a salir de sus territorios para alimentarse, con los riesgos que esto conlleva.

No obstante, el informe señala que la población lincera andaluza mantiene su "tendencia al alza", a pesar del descenso de ejemplares en Andújar-Cardeña y Doñana-Aljarafe. El refuerzo genético de la población de Doñana-Aljarafe con la reintroducción de ejemplares procedentes de Sierra Morena sigue dando buenos resultados.

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