Larache reaviva la esperanza

  • La compañía Repsol, que desde 1997 perforó sin éxito la costa gaditana, ha viajado al sur y hallado un yacimiento cercano al litoral marroquí y al banco de pesca de la flota de Barbate

Abril ha sido un mes estrella para los intereses económicos de España en el litoral marroquí con un claro epicentro: Larache. Los pescadores de Barbate reanudaron a principios de mes las largas singladuras de seis horas hacia el caladero situado al norte de este importante puerto africano. Las primeras campañas no han sido satisfactorias pero los barbateños se aferran a las veinte licencias renovadas dentro del acuerdo suscrito en 2006 entre la UE y el país vecino.

"Barbate siempre ha sido el puerto natural del caladero de Larache". Con este mensaje se reclamó entonces el regreso de la flota a las aguas marroquíes, pero también una tradición de relaciones económicas, comerciales y también sociales entre el sur de España y la provincia de Larache. La llamada cooperación transfronteriza, en la que Tánger, Chaouen y esta zona costera, han sido enclaves preferentes.

Este intenso puente de relaciones, confeccionado a partir de lazos e intereses comunes, se ha ampliado ahora con el hallazgo de un yacimiento de gas en el Atlántico, a sólo 40 kilómetros del litoral y muy cerca del caladero transitado por los barcos gaditanos. El descubrimiento es obra de Repsol y se ha producido en el bloque (área) Anchois 1 (palabra francesa que precisamente significa anchoa o boquerón). Las prospecciones han dado como resultado dos columnas submarinas de gas a 2.359 metros de profundidad. Además, la explotación no es netamente española, sino que Repsol es la operadora mayoritaria (36%) de un consorcio formado por la también española Gas Natural (24%), Dana (noruega, con un 15%) y ONHYM (marroquí, con el 25% restante). Este grupo de empresas es también reflejo de que la cooperación transfronteriza en el Estrecho no sólo se mantiene en los nichos de actividad tradicionales, sino que se renueva a través de sectores en auge como el energético o inmobiliario.

El próximo paso será la "delimitación" del volumen de gas existente en el yacimiento y, en su caso, el inicio del proceso de extracción. Este horizonte no es inmediato, sino que el lapso medio "desde los primeros indicios hasta la extracción es de cinco a siete años", según apuntaron fuentes de Repsol. La materialización de este proyecto sería un gran paso para España tras años de numerosos sondeos infructuosos a lo largo del litoral nacional, incluidos el Golfo de Cádiz y, más recientemente, la Costa del Sol (campaña Siroco en el mar de Alborán).

Tanto Repsol como Gas Natural han buceado durante décadas en los fondos marinos en busca de nuevas columnas de gas. En aguas gaditanas, las dos principales operaciones de prospección han llevado el sello de Repsol, que las bautizó como Hércules y Calypso (ampliada hacia el oeste bajo el nombre de Circe). La primera se inició en 1997 en una zona cercana al yacimiento Poseidón (frente a las costas de Mazagón). La segunda, y más documentada, tuvo lugar entre 2001 y 2004. Ésta llevaba también el sello de Repsol y se realizó con la plataforma móvil Actinia. La estructura, descrita entonces por Óscar Lobato como un gigantesco laberinto de huesos metálicos, se instaló en el Atlántico a 50 kilómetros al suroeste de la capital. Allí horadó hasta tres pozos, con cien profesionales expertos, a una profundidad máxima de 1.900 metros, con las últimas tecnologías. Sólo fango y mucha piedra ostionera. Ni sombra de hidrocarburos, al menos en el subsuelo.

Las campañas resultaron estériles y las máquinas de Repsol enfilaron al sur, en dirección a Canarias, donde la compañía espera la autorización para iniciar las exploraciones, y a Marruecos, donde podría ponerse una importante pica energética para España.

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