Julián Muñoz le devuelve a Roca el favor por no implicarlo en los sobornos

  • El exalcalde de Marbella alimenta la estrategia del exasesor de urbanismo desvinculándolo de la moción de censura y limitando su poder político · Niega que hubiera percibido 162.000 euros en cohechos

Julián Muñoz salió ayer al rescate de Juan Antonio Roca en el caso Malaya. Obediencia debida. Si el exasesor de urbanismo lo amparó durante su declaración al afirmar que las siglas J. M. que aparecen en su contabilidad secreta no corresponden al exalcalde de Marbella, ayer Muñoz le devolvió los favores. Negó haber recibido los 162.000 euros en sobornos que le atribuye la Fiscalía Anticorrupción y limitó la capacidad de hacer y deshacer de Juan Antonio Roca en el urbanismo y la política municipal de Marbella.

El exalcalde de Marbella desalojado del poder gracias a una moción de censura interpuesta por parte de su equipo apenas a los dos meses de ganar la alcaldía por mayoría absoluta, afirmó que Juan Antonio Roca no tuvo nada que ver con esa maniobra política, aunque otros acusados como Isabel García Marcos hayan dicho justamente lo contrario. Sin embargo, Muñoz declaró que el instigador fue Jesús Gil y si él cesó a Roca fue única y exclusivamente porque él "era el alcalde" y porque su gerente de urbanismo "se pasaba la autoridad del alcalde por allí mismo".

Julián Muñoz relató que lo relevó de su puesto después de que lo hubiera estado persiguiendo telefónicamente durante todo un día. Los rumores de la moción de censura estaban en la calle y quería que se presentara en su despacho, pero Roca le daba largas. Esa insubordinación y el hecho de que le pusiera excusas para no atender a sus requerimientos mientras estaba reunido con el grupo de concejales que presentó la moción de censura fue lo que motivó el cese, de acuerdo con su versión.

Este hecho marcó un antes y un después en sus relaciones, según su declaración. No obstante, el fiscal Anticorrupción Juan Carlos López Caballero le hizo oír ayer una conversación telefónica interceptada por la Policía a comienzos de 2006 en la que ambos charlaban amigablemente y el exalcalde daba cuenta a su antiguo asesor de que había sido citado por la Fiscalía del Tribunal de Cuentas para interrogarlo sobre unos convenios. "El tono es todo menos hostil", apuntilló el fiscal. "Romanones decía que en política jamás puede ser hasta mañana. A mí me cuesta lo mismo llevarme bien que mal", le contestó el acusado.

Y para dar cuenta de que los tiempos pasan y las relaciones se reconstruyen se volvió hacia Roca, sentado apenas unos metros más atrás en el banquillo de los acusados, para mostrarle su consideración: "Saludo con mucho afecto al señor Roca. Yo sé lo que es estar en la cárcel y él lleva seis años. ¡Mucha tela!". En noviembre Roca confesó al tribunal de Malaya que pagó comisiones a todos los concejales del último gobierno del GIL, con una única excepción: Julián Muñoz.

El cese de Roca ocurrió apenas unas horas antes de que ediles del GIL en alianza con concejales del PSOE y del PA presentaran la moción de censura que convirtió en alcaldesa a Marisol Yagüe. Sin embargo, Julián Muñoz atribuyó esta estrategia a Jesús Gil: "Dejé de obedecerle ciegamente y comencé a negociar con la Junta de Andalucía sin su consentimiento".

Gil, que "entre 1991 y 1998 ha sido el mejor alcalde de Marbella, muy por encima de todos los que hemos estado después", se empeñó en seguir ostentando el mando desde la sombra una vez que abandonó la alcaldía y fue inhabilitado en el caso Camisetas. "Nunca aceptó dejar de ser el alcalde de Marbella" por eso no pudo resistir que él tratara de tomar sus propias decisiones cuando nada más llegar a la alcaldía atendió los requerimientos de la Junta de Andalucía para tratar de normalizar el urbanismo de Marbella.

Ayer declaró que se reunió con los miembros de la comisión provincial de urbanismo y de la Junta de Andalucía y que acordaron que se iniciara la revisión del PGOU de Marbella y conceder las licencias de obra de acuerdo con el plan general de 1986, que Jesús Gil había arrinconado imponiendo un planeamiento que nunca llegó a ser el vigente. La tercera condición de la Junta planteó fue que "Planeamiento", o sea la oficina que dirigía Juan Antonio Roca, "tenía que desaparecer, pero nunca dijeron nada de Roca".

Su mentor presumiblemente no pudo soportar que le arrebatara el protagonismo: "Jesús Gil se quería cargar a Julián Muñoz como fuera. Me quería quitar del medio como fuera".

Julián Muñoz, que llegó en plena declaración a felicitar al fiscal López Caballero tras ser propuesto para dirigir la Fiscalía de Málaga, reconoció una vez más que siendo teniente de alcalde de Marbella estampó su rúbrica en al menos 600 convenios urbanísticos que jamás llegó a leer. "He dicho y ahora repito que firmé convenios sobre los capós de los coches". Explicó al tribunal del caso Malaya que Juan Antonio Roca negociaba los convenios, la abogada Raquel Escobar los redactaba y a él lo llamaban para que los firmara. Unas veces acudía al Club Financiero (el cuartel general de Jesús Gil) y otras se los llevaban a donde estuviera, aunque fuese "en una fiesta".

El exalcalde de Marbella llegó a acusar al Ayuntamiento de enriquecimiento indebido por no entregar los suelos municipales que en 2002 él acordó intercambiar por otros propiedad de empresarios del entorno de Roca, valorados a efectos de permuta en 1,8 millones, aunque hacía poco que los habían comprado por 30.000 euros.

Muñoz, que se enfrenta a 10 años de cárcel y multa de 400.000 euros por prevaricación, malversación y cohecho, se pavoneó ante el fiscal de que la mejor prueba de que no ha recibido ni un duro en comisiones ilegales es que después de buscar en paraísos fiscales y en todos los bancos de Marbella no le han hallado ni un euro.

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