Inmigración para paliar la crisis

  • La contratación en origen de extranjeros que retornan ha permitido el despegue económico de Huelva · En seis años se ha pasado de 600 a 34.000 personas

El emporio agrícola de Huelva, con 250.000 toneladas de fresas y unas 13.000 de frambuesas, que llenan las estanterías de los supermercados europeos varios meses al año, no habría sido posible sin una inmigración reglada, que retorna a su país, tras aproximadamente tres meses de trabajo. El proceso onubense puede ser un modelo a aplicar en otras provincias andaluzas: se ha pasado de contratar a 600 personas en 2001, a los 34.000 del último ejercicio.

La eficiencia en la gestión de las empresas agrarias de Huelva ha permitido que otras zonas geográficas con mejores factores climáticos, como Murcia, o mano de obra más barata, como Marruecos, cedan ante el empuje onubense. Después de la crisis que se cierne sobre la economía andaluza, las relaciones laborales no pueden basarse en modelos arcaicos, que generen crispación social y fomenten la deslocalización. Estas son algunas de las conclusiones del empresario José Gandía, presidente de la Sociedad Agraria de Transformación Royal, que ayer intervino en unas jornadas sobre contratación de extranjeros organizadas por la Fundación Persan, en la sede de Cajasol en Sevilla.

Gandía explicó con detalle los desajustes y el desorden que se produjeron en los años 90 con las primeras contrataciones. Problemas de alojamiento, de retorno o de legalidad de algunos procedimientos, que se ha ido perfeccionando con el tiempo. Un 95% de los trabajadores que vienen todos los años son mujeres. El empresario que contrata en origen se compromete al retorno de sus empleadas y a que el desvío sobre las jornadas contratadas no sea superior del 10%.

Para Gandía, el modelo de relaciones laborales de Sevilla ha relegado a esta provincia en las producciones que trabaja su empresa. Por el contrario, antiguos jornaleros de Lepe o Cartaya se han convertido en pequeños agricultores: "Le han perdido el miedo a la iniciativa". Así, los polígonos industriales de estas localidades son viveros de empresas, que contratan a extranjeros, sus responsables hablan idiomas y viajan al extranjero para abrir mercados. "El entendimiento entre empresarios, sindicatos y la administración autonómica ha creado ese valor", en opinión de este destacado empresario. La SAT Royal produce 37.000 toneladas de fruta de hueso, fresa, frambuesa, espárrago blanco y cerezas en Sevilla, Huelva, Badajoz, Portugal y Marruecos, que vende por valor de 70 millones de euros en los mercados de toda Europa.

La consejera de Igualdad y Bienestar social de la Junta, Micaela Navarro, destacó en la inauguración de las jornadas que la inmigración no es un problema sino un fenómeno social que ha sido hasta ahora un factor de desarrollo para España. De hecho el saldo de los inmigrantes con la Seguridad Social es largamente positivo: es mucho mayor su contribución, que las prestaciones de las que son beneficiarios los trabajadores extranjeros. También subrayó que la Junta seguirá dando amparo a los menores que lleguen a Andalucía de manera irregular.

Sobre los sistemas de contratación informó el Bufete Cuatrecasas. La jornada no pasó por alto la descapitalización humana que representa para los países de origen que algunos de sus ciudadanos más preparados y emprendedores se marchen al extranjero. Eso hipoteca su futuro y es fuente de más subdesarrollo y más emigración.

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