La Fiscalía y el CGPJ abren ahora una investigación sobre las causas

  • Ambos organismos quieren averiguar por qué no se ejecutaron dos sentencias

La Fiscalía de Sevilla y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) abrieron ayer de oficio sendas investigaciones para tratar de averiguar por qué Santiago del Valle seguía en libertad a pesar de las dos sentencias condenatorias.

El servicio de inspección del CGPJ ordenó la apertura de un procedimiento de información previa sobre la actuación del juzgado de lo Penal número 1, mientras que la Fiscalía hispalense ha ampliado su investigación a otra sentencia dictada por el juzgado de lo Penal número 3.

La fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra, que representó al Ministerio Público durante el juicio en el que sospechoso de la muerte de Mari Luz fue enjuiciado por los abusos sexuales a su propia hija, abrió de oficio unas diligencias de investigación y pedirá los dos expedientes de ejecución de las resoluciones, para tratar de averiguar a qué se debe el retraso en el encarcelamiento.

La Fiscalía quiere saber en concreto qué ha ocurrido tanto con la condena por los abusos sexuales a su hija, dictada por el juzgado de lo Penal número 1 -que le condenó a dos años y nueve meses de cárcel-, como con la pena de un año de tratamiento psiquiátrico ambulatorio que le impuso en 2002 el juzgado de lo Penal número 3 de Sevilla, por un delito de denuncia falsa, tras atribuir a un profesor de gimnasia los abusos a su hija.

En esta última sentencia, el juez le apreció una circunstancia eximente de su conducta, debido a su trastorno mental, al estimar que cuando denunció al maestro se hallaba en una fase de descompensación de la esquizofrenia paranoide que sufría. El fallo consideraba que el individuo tenía "totalmente anuladas sus facultades cognoscitivas y volitivas".

El juzgado de lo Penal número 1 de Sevilla también recogía en su sentencia que Santiago del Valle tiene reconocida una minusvalía del 75 por ciento debido a su esquizofrenia paranoide, si bien no estimó que durante el "largo tiempo" en el que abusó sexualmente de su hija hubiese abandonado el tratamiento prescrito "ni que sufriera ningún brote psicótico que alterara su capacidad de entender y querer". El juez le condenó a dos años y nueve meses de prisión y, aunque le apreció una circunstancia atenuante de trastorno mental, señaló que "el acusado sabía lo que hacía" y abusó "conscientemente de su hija, sin que tuviera siquiera mermadas sus facultades intelecto volitivas", al haber reconocido en el juicio el propio Santiago del Valle que se hallaba en tratamiento y bajo medicación.

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