'brexit' en andalucía

Distensión sobre Gibraltar

  • La reunión entre Susana Díaz y Fabian Picardo es consecuencia de la nueva estrategia de Dastis, mejor clima pero con la sartén por el mango

Manuel Chaves, con el anterior ministro principal del Peñón, Peter Caruana, en 2006, en otra época de distensión. Manuel Chaves, con el anterior ministro principal del Peñón, Peter Caruana, en 2006, en otra época de distensión.

Manuel Chaves, con el anterior ministro principal del Peñón, Peter Caruana, en 2006, en otra época de distensión. / olga labrador / efe

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Alfonso Dastis no es García-Margallo. Esa es la valoración compartida por quienes, desde fronteras distintas, están en posición de negociar el futuro de Gibraltar a casi un año de que el Reino Unido salga de la Unión Europea. Efectivamente, el anterior ministro de Exteriores se había caracterizado por una incorregible elocuencia que le llevaba a cometer graves errores, como cuando al día siguiente del referéndum del Brexit lo juzgó como una noticia, en parte, positiva para España, porque la bandera británica estaba más cerca de ser arriada de las rocas del Peñón. Dastis no ha cambiado la tradicional postura de Exteriores sobre el Peñón, pero ha permitido cierta distensión entre las partes y es este nuevo clima el que ha facilitado la próxima entrevista entre el ministro principal, Fabian Picardo, y la presidenta andaluza, Susana Díaz. Se cita, por ejemplo, que el representante de Exteriores para la zona es hijo de Fernando Morán, primer titular de esta cartera en los gobiernos de Felipe González.

Díaz y Picardo se verán el próximo lunes en el palacio de San Telmo. Para la andaluza, el objetivo de la Junta es que los trabajadores españoles que salen y entran todos los días a trabajar en Gibraltar no salgan perjudicados con el Brexit. Para Picardo, que el Brexit se note lo menos posible en la Roca, y para ello cuenta con el argumento de estos trabajadores, muy preocupados por la negociación. Según el Gobierno español, se trata de unos 5.000 empleados, mientras que las autoridades de la Roca elevan la cifra hasta casi el doble. En cualquier caso, Gibraltar es el mayor empleador de una comarca bastante castigada por el desempleo por su condición de frontera sur de España y de la Unión. Susana Díaz y Picardo también comparten el interés de que las negociaciones, que se llevan a cabo entre los dos estados, se amplíen, al menos en algunos aspectos, a la Junta y a las autoridades de Gibraltar. Esto no está lo suficiente maduro, pero puede abrirse paso.

De momento, ya ha habido una primera reunión entre representantes de alto nivel de los gobiernos de España y del Reino Unido para abordar la situación gibraltareña tras el Brexit. Tuvo lugar en la sede de Exteriores el pasado 11 de enero, y es en este contexto en el que se va a producir la reunión del lunes.

En esta negociación es el Gobierno español el que tiene la sartén por el mango. España se apuntó un tanto definitivo el pasado 29 de abril, cuando consiguió que el Consejo Europeo acordase como "orientación" que, una vez que el Reino Unido estuviese fuera de la Unión, cualquier aspecto que incumba a Gibraltar debe contar con el visto bueno de España. Posteriormente, y es lo que defiende el Gobierno español, se aceptó que en el período de transición también se aplicaría este criterio. Si el Reino Unido no se arrepiente antes, este país estará fuera de la Unión el 30 de marzo de 2019. Hasta entonces se debe negociar cómo se aplica en Brexit en Gibraltar, y España está en condiciones de imponer sus criterios.

Lo que distancia a ambos Estados es la soberanía sobre el Peñón, España podría establecer una frontera como con cualquier país tercero, con restricciones en la frontera tanto a las personas como a las mercancías con el objetivo de aflojar la posición del Reino Unido sobre la colonia. No se llegará a tanto, es decir, a la posición que adoptó Franco en 1969, pero tampoco seguirá igual que hasta ahora. Más allá de las banderas, a España le interesa seguir modificando el régimen fiscal del Peñón y, sobre todo, mejorar el acceso a la información para incrementar la presión sobre el blanqueo de capitales. Pero las relaciones laborales entre ambos lados de la frontera aconsejan que el libre tránsito de trabajadores no sea vea perjudicado, de no ser que se quiera llevar a la comarca del Campo de Gibraltar, y en especial a La Línea, a una situación aún más complicada.

Y es en ese juego a tres donde la Junta de Andalucía puede intervenir, ya que sus competencias en asistencia sanitaria, transportes y medio ambiente influyen tanto en el Peñón como en sus habitantes. En tiempos de Manuel Chaves y del ministro Moratinos, las relaciones entre ambos lados fueron bastante fluidas, el anterior ministro principal, Peter Caruana, supo sacar provecho de la visión más laxa de José Luis Rodríguez Zapatero. Desde entonces, no hay intervención de la Junta en este asunto. El lunes se puede retomar el acercamiento, aunque Díaz tiene claro que actuará siempre bajo el acuerdo con Asuntos Exteriores.

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