Una exhibición con mujeres y drogas en pequeñas dosis

La adicción a las drogas puede propiciar multitud de guiones diferentes para cortometrajes. De esta forma, Natalia Mateo encarna distintos personajes donde los estupefacientes se convierten en los protagonistas de la historia.

Para conocer mejor el trabajo de esta actriz, se proyectó ayer en el Teatro Cervantes cinco cortometrajes donde Natalia Mateo estaba presente como intérprete o como directora.

Así, el primer cortometraje que se mostró fue el de Tony Bestard, Equipajes. La trama de esta película se desarrolla en la sala de recepción de equipajes donde los dos protagonistas realizan una apuesta en la que el pillaje y la trampa son las que predominan.

El punto ciego, de Álex Montoya y Raúl Navarro, fue la segunda proyección de las películas de Natalia Mateo. En esta ocasión, parte de la historia se desarrolla en un metro y una imagen partida en dos muestra diferentes momentos del film.

El tercer corto muestra el drama de una madre que tiene una hija drogadicta. La historia, de Daniel Sánchez Arévalo, de esta mujer va en declive conforme avanza la adicción. Exprés, así se llama la película, es la olla que se convierte en el elemento primordial del cortometraje.

Ponys, de David Planell,representa un trauma infantil que de mayor se convierte en un miedo a algo. Tres mujeres y confesiones de sus secretos más ocultos trasladan al espectador recuerdos y emociones que podían haber sucedido en sus vidas.

El quinto cortometraje es el dirigido por Natalia Mateo y Marta Aledo. Su nombre es Testy muestra las distintas reacciones de cuatro mujeres, de distinta edad y situación, que disfrutan o sufren por el resultado de su test de embarazo.

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